Gantzters, cap 6, un día especial.

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Gantzters, cap 6, un día especial.

Mensaje por kuro el Jue Mar 31, 2011 9:43 pm

Josefina se preparaba para salir, tenía que llegar a casa de Gerko y Marko antes que el resto, para ayudar con los preparativos de la junta. Hacía mucho que no se juntábamos todos de noche y, por eso, nada debía faltar. Se subió a su auto, un lamborghini diablo, color negro y condujo a la velocidad máxima permitida para llegar lo antes posible a su destino.
El tráfico era ligero, algo anormal por estas calles que normalmente se encontrarían atestadas de autos y de la locomoción pública. Sin darle mayor importancia, siguió conduciendo, incrementando cada vez más la velocidad al sentir que no habría problema alguno, después de todo, ¿qué podía pasar?
Se había formulado esta pregunta en su cabeza, cuando, de pronto, al cruzar por una calle, en un arriesgado derrape, un pequeño felino se atravesó en su camino. Sin tiempo para pensar, y actuando solamente en reflejos, Josefina doblo el volante del auto hasta el máximo, en un intento desesperado por salvar al pobre gatito que miraba aterrado el majestuoso auto. Las llantas del auto patinaron con fuerza, un ensordecedor sonido, acompañado del olor a caucho quemado, inundo el silencioso aire. Un par de marcas negras dibujaban perfectamente la trayectoria que siguió el auto antes de volcarse, dar un par de violentos giros y terminar estrellándose contra una de las casas del lugar. El auto atravesó la pared de madera de la antigua casa, destrozando por completo la puerta y una de los ventanales. Jose perdió el conocimiento…
El sonido de sirenas y fuertes voces fue lo primero que noto, luego, casi acompañando la desesperante melodía, un fuerte dolor de cabeza recorrió hasta lo más recóndito de su cráneo. Abrió sus ojos, sorprendiéndose al ver casi nada, su visión estaba nublada, sus sentidos estropeados, estaba mareada, desorientada y preguntándose que pasaba. De pronto, recordó al pequeño gatito, la forzosa maniobra que realizo para no matarlo y…recordó que se había estrellado.
Sintió un pequeño ardor en su hombro izquierdo, y un cálido líquido recorriendo su brazo. Intento mover su mano derecha, pero no pudo, en su lugar, un fuerte dolor fue la única reacción que obtuvo. Instintivamente, llevo su mano izquierda hacia la derecha, y noto que se encontraba empapada.
Poco a poco, fue recobrando la visión, y, poco a poco, se fue desesperando cada vez más.
Lo primero que vio fue su rostro, antes arreglado, hermoso, ahora irreconocible, manchado de sangre, con los cabellos alborotados. Luego, miro su brazo, que estaba pintado de rojo por la sangre que lo cubría; miro un poco más arriba, a la fuente primaria de dolor, y, aterrada, vio una viga de madera incrustada en su hombro. Grito, lloro y volvió a gritar, mientras intentaba separarse del pedazo de madera. Todo lo que intento fue inútil, solo consiguió que brotara más sangre y sentir más dolor. Maldijo reiteradas veces, y, entonces, sintió un olor, un maldito olor, y, cuando no creía que nade podía ser peor que la situación donde se encontraba, la realidad se encargo de abofetearla cruelmente, mostrándole, triunfante, que siempre podía ser peor. Olía a quemado, a humo, a neumático quemado, a madera, vieja, quemándose. Entonces noto el humo, era poco, pero allí estaba, asechando, acercándose lentamente, indicando que, si no salía de allí pronto, no podría salir nunca. Forcejeo nuevamente, ignorando el dolor, el maldito dolor; en un acto de coraje, se apoyo sobre el suelo del auto y, con todas sus fuerzas, empezó a moverse ascendientemente, luego descendiente y de nuevo ascendiente. Su carne se destrozaba con cada movimiento, el dolor era cada vez más fuerte, casi no lo podía soportar, pensó en rendirse muchas veces, pero descarto el pensamiento todas las veces que este la aludió. Cuando todo aparentaba estar perdido, sintió un fuerte golpeteo en la madera y voces que buscaban sobrevivientes del impacto. Una patrulla de policías se encontraba fuera del lugar, un grupo de rescatistas apareció por el frente del auto; rápidamente examinaron la situación y le dijeron que la sacarían de allí, que no se preocupara. Destruyeron la puerta del costoso auto, acto ante el cual Jose frunció el seño, pero no dijo nada. Uno de los rescatistas, alarmado, se dirigió al que aparentaba ser el líder del grupo, le indico con el dedo algo en el suelo, algo que amenazaba con destruir la poca esperanza que había ganado con la llegada de los hombres. Los hombres cambiaron de estrategia, el líder, un hombre alto, de cabello negro, oscuro, contextura delgada, pero musculosa, y mirada penetrante se acerco a ella, poso su mano en donde antes estaba la puerta y le dijo con voz seca, fría. –tenemos una grave situación entre las manos. Hay pequeños incendios en el área, expandiéndose, hemos apagado algunos, pero nuestros instrumentos no serán capaces de controlarlos todos. Los bomberos llegaran en 5 o 10 minutos, con suerte, pero, ese tiempo no será suficiente para evitar que se genere un incendio mayor y las cosas se salgan de nuestras manos, además, por si fuera poco, tu auto tiene una fuga, se rompió el tanque de la gasolina y hay aceite por todos lados, lo cual hace que sea más difícil controlar el fuego. Si el fuego se encuentra con un camino de aceite que llegue hasta el auto, será cuestión de segundos antes de que todo se convierta en un horrible infierno. Vamos a intentar sacarla, pero será una experiencia horrible para usted, debemos cortar la madera, y, como sospechara, no de la mejor manera. Será doloroso, no puedo decirle cuanto, pero le aseguro que no será como nada que haya vivido hasta ahora.
- Hágalo - dijo sin dudar un momento la infortunada chica -
- Está bien, señorita.
El repiqueteo de una pequeña moto cierra cortando la madera domino cualquier otro sonido que sonara en el lugar; como el hombre dijo, el dolor que sintió Jose era algo fuera de este mundo, era tanto, que la chica creyó que moriría antes de que terminaran de cortar la madera. Unos segundos después, Jose podía moverse, pero aun mantenía incrustado en su cuerpo el frio pedazo de madera. Salió del auto, deseando que la pesadilla acabara. Cuando por fin su cuerpo estuvo afuera, se sorprendió por la poca fuerza que tenía su cuerpo, había perdido mucha sangre, y el solo mantenerse consiente requería un gran esfuerzo. Entre dos hombres la ayudaron a salir de la habitación y la condujeron hasta el pasillo interior de la casa. Y entonces, escucho una pequeña explosión, proveniente de su espalda, y, por un segundo, los hombres se miraron perplejos y asustados, sabiendo lo que eso significaba, el fuego se había expandido hasta un camino significativo de aceite, quedaban segundos antes de que se expandiera.
Cubrieron a Jose con una manta que la protegería del fuego, y se metieron a una de las habitaciones tan rápido como pudieron, uno de los hombres, y Jose, estaban adentro cuando la poderosa explosión ocurrió, tomando por sorpresa al tercer hombre, que tenia medio cuerpo afuera y medio cuerpo adentro, una poderosa y devastadora estela de fuego se levanto y expandió en todas las direcciones, incinerando y destrozando todo a su paso. El cuerpo del hombre fue consumido por las llamas e impulsado violentamente contra el borde de la puerta y cayó al suelo, sin vida.
Las llamas penetraron la habitación, incendiándolo todo, Jose y el rescatista cayeron al suelo, el hombre, muerto, tenia incrustadas en su espalda trozos de madera de la puerta. Con la poca fuerza que le quedaba, la asustada chica intento ponerse de pie, pero no pudo, no tenía fuerzas, solo consiguió arrastrase lentamente, intentando huir de la abrazadora llamarada que se acercaba a ella. Desesperada, lleno de terror, entre sollozos y lágrimas, sintiendo una gran cantidad de dolor, Josefina luchaba por preservar su vida, pero entonces, la realidad la golpeo, nuevamente, en la cara, su camino de huida término en una fría pared de madera, cubierta con una roja cortina ornamentada y una hermosa ventana detrás de la cortina. Se puso de pie, sintiendo el calor en su espalda incrementarse cada vez más, tosiendo a causa del humo, poso su mano en la ventana, dejando dibujada su forma en el polvo que cubría la ventana y sintió como el fuego rozo su cuerpo. Grito, el aterrador sonido de dolor y angustia recorrió cada rincón de la casa, intensificándose y haciéndose más terrorífico cuando se convirtió en vacios ecos y cuando el sonido se extinguió, solo quedaba un cuerpo chamuscado, sin vida, en llamas, consumiéndose lentamente en el vencedor fuego que engullía por completo la antigua casa.

Media hora después…
Noticia de última hora.
Una conductora loca estrello su auto contra una antigua casa en la calle Bascuñán, en renca. Los bomberos han estado intentando controlar el fuego, pero no han podido; este se ha expandido violentamente, dos casas y un complejo de apartamentos se vieron afectados por el poderoso fuego. A pesar de que se evacuo gran parte de la población del sector, algunas personas siguen atrapadas en el complejo de apartamentos…click
¿Por qué la apagaste? -Pregunto Camilo
Porque quiero proponerte algo –dijo Felipe- ese lugar está cerca de aquí, y, al parecer, necesitaran toda la ayuda que puedan obtener. Como un buen aliado de la justicia, estoy en la obligación de ayudar a esa pobre gente.

Camilo pensó por un momento en la situación y luego respondió -Está bien, me causa curiosidad saber que fue lo que paso, además, eso de conductora loca suena como a alguien que conocemos; ese título la describe demasiado bien cuando está detrás de un volante.
-esperemos que no sea así. Llamemos a Fernando para avisarle que llegaremos un poco tarde a la junta.
-me parece bien, lo llamare yo.

Condujeron por alrededor de 10 minutos antes de llegar a su destino. El edificio era un caos, se encontraba completamente en llamas, los bomberos no podían entrar a rescatar a un grupo de personas que aun se encontraban adentro. Las casas de alrededor eran un escenario igual o peor, lamentos y llantos inundaban el cálido aire del lugar. Varias patrullas de policía mantenían a un grupo de curiosos apartados del lugar y brindaban información a las personas que tenían familiares o amigos viviendo en la zona afectada. Rápidamente se acercaron al sitio, rodeando el lugar donde se encontraban los policías. Camilo se adelanto, corriendo, al visualizar una parte destrozada de un lamborghini, atravesó sin dudar la meliflua protección que simbolizaba que esa era un área restringida. Felipe, quien se mantuvo caminando con un poco de temor de ser descubiertos, escucho un grito, un débil grito, proveniente de algún lugar a su derecha. Avanzo por un callejón, con cuidado de que las llamas no lo alcanzaran, y se alejo un poco del incendio mientras seguía los débiles sollozos y gritos. Cuando dio la vuelta en otro callejón, alzo su vista y en uno de los apartamentos adyacentes, vio a un niño, de unos 10 o 11 años, colgando del balcón.

El niño colgaba del balcón de su apartamento, otro niño, un poco más grande, estaba inclinado por encima del borde de la reja protectora, sosteniendo la mano del niño que colgaba, en un vano intento por salvarlo. Pero sus esfuerzos parecían lamentablemente escasos, la fuerza de su pequeño cuerpo no era suficiente para poder subir al otro niño, y, a ese ritmo, dentro de poco tiempo sus fuerzas lo traicionarían y el pequeño infante caería a su muerte.

Felipe analizo la situación tan rápido como las circunstancias se lo permitieron. A simple vista, el apartamento estaba en el sexto piso…no, séptimo piso. El no podría llegar hasta allá a tiempo, tampoco tenía tiempo de pedir ayuda, tenía que actuar de inmediato para evitar un desafortunado desenlace. Aun cuando no sabía que hacer, empezó a correr con todas sus fuerzas, mirando de reojo la situación en la que se encontraba el niño. A medio camino, vio como el agarre del niño en el borde de la baranda fallo y, como si se deslizara por el aire, la pequeña figura empezó a caer en picada. Alarmado, corrió aun más rápido y cuando estuvo lo suficientemente cerca del lugar donde posiblemente caería el niño, pero no lo suficiente como para atraparlo, se vio saltando hacia el punto en que el niño velozmente caía hacia el suelo. Fue entonces cuando volvió a sus sentidos y se dio cuenta del error que estaba cometiendo.

-¿eh? ¿Qué demonios estoy…?

Felipe no sabía a cuantos metros estaba ese apartamento, pero asumiendo que había tres metros por piso, bueno, al menos unos metros parecía una buena estimación. La velocidad de un objeto cayendo desde veinte metros podía ser de..Ehm..¿Cerca de 14 metros por segundo? Asumiendo que el niño pesara unos treinta kilogramos, a 14 metros por segundo… eso…eso es cerca de 50 kilómetros por hora…

Todo esto paso por la mente de Felipe en los dos segundos que le tomo al niño alcanzar su cuerpo; la última imagen que le vino a la mente fue la de los experimentos de choques de autos que se ven por televisión, los cuales, nunca resultaban bien. Y, además, le era difícil imaginar que su cuerpo fuera tan resistente como el frente de un auto.
El impacto del niño fue un poco más débil de lo que Felipe imagino. Cuando el pequeño cuerpo hizo contacto con sus brazos extendidos, en lugar de hacerlos trizas, le estiro su estructura ósea hasta sus límites elásticos, endosando gran parte de su fuerza cinética y, finalmente, reboto y colapso en el suelo.

Tras haber sido golpeado con una fuerza equivalente a la de un garrote del tamaño de un niño, Felipe fue incapaz de controlar su propio colapso, y estrépito su cara contra el suelo a gran velocidad. Y, para colmo, su cabeza, cayendo en picada a una velocidad de treinta kilómetros por hora, fue tan desafortunada como para estrepitarse contra el borde del pavimento. Fue este redondo concreto, el que finalmente rompió en pedazos el cráneo de Felipe, dejándolo sin vida tendido en el suelo envuelto en un charco de su propia sangre.


Camilo, quien se había dirigido al edificio en llamas, al reconocer el trozo de auto, y, desesperado, pensó, luchando contra la realidad, que tal vez Josefina estaba herida, pero con vida, entro por una de las puertas que estaba cubierta ligeramente por las llamas, ignorando las advertencias de los socorristas que le prohibían entrar al lugar y corrían para detenerlo, pero, que al ver que el sujeto seguía su camino sin dudar, lleno de valentía, o tal vez, de una increíble estupidez, lo empaparon con agua para que no sufriera quemaduras grabes al entrar en contacto con el fuego.

-Gracias…-Grito el joven mientras desaparecía entre las llamas.

Una vez dentro, observo como las llamas danzaban consumiéndolo todo. Escucho gritos desesperados, clamando socorro, que venían de arriba, posiblemente del segundo piso. La voz que pedía ayuda, era una voz femenina, esta, se escuchaba un poco distorsionada, llena de miedo. Rápidamente, Camilo busco y ubico las escaleras, estas se encontraban completamente en llamas y amenazaban con desplomarse al más mínimo contacto. Las habitaciones continuas también contenían un pequeño infierno en ellas, haciendo imposible buscar otras rutas para llegar al segundo piso, la escalera era su única opción, no tenía tiempo de pensar o buscar otras soluciones, ya que, de la única cosa que el joven estaba seguro, era que el tiempo no sería su amigo, debía actuar con rapidez o el también terminaría como la madera de alrededor, que crujía al compás en que las llamas la consumía.

Poso su pierna sobre el primer escalón, que crujió al contacto con la planta del pie, lo primero que sintió fue el calor que emanaba de la madera ligeramente cubierta por llamas. Lentamente, fue incrementando el peso que ejercía sobre el escalón, hasta que su cuerpo estuvo completamente encima. Repitió este procedimiento en los primeros escalones, ganando confianza y ignorando que la suela de su zapato empezaba a derretirse y que, lo que empezó como un pequeño calor agradable, se estaba convirtiendo en una fuente de dolor molesta y desagradable. Con cada escalón que lograba subir satisfactoriamente; el calor se hacía más fuerte, pequeñas grietas empezaban a parecer en los escalones, y miles de crujidos empezaron a sonar como una pequeña orquesta.

Mierda- pensó - ¿debo retroceder o seguir adelante? No tuvo tiempo de decidirse por una respuesta, la madera en sus pies empezó a quebrarse, dio un salto, apoyándose en la pared e impulsándose de la misma, sobrevoló varios escalones, aterrizando sobre el ultimo, que, al primer contacto con su pierna, se quebró, Camilo empezó a caer, pero la determinación de él no se apago, sin pensarlo mucho se apoyo del pasamanos de la escalera, que estaba en llamas, el calor del metal al rojo vivo quemo inmediatamente su carne, dejándola completamente roja, poco a poco, su piel se iba quemando, produciéndole un gran dolor, y ignorando las ordenes que le daba su celebro, de soltar la fuente de dolor, apretó la mano, saco fuerzas de donde no las tenía y logro reincorporar su cuerpo, llegando así a la base del segundo piso.

Ayuda, por favor, ayúdenme…No quiero morir…

Los gritos desesperados de la mujer procedían de una de las habitaciones de la planta este, en el segundo piso, Camilo rompió una de las mangas de la camisa que llevaba puesta, enrollo la tela en su mano, ignorando su herida, y, cuando estuvo listo, empezó a correr en dirección al cuarto. Mientras avanzaba, reparo la grave situación en la que se encontraba. El lugar se caía a pedazos, si el primer piso era un imagen de un horrible mar de llamas, el segundo piso era el infierno mismo. El edificio estaba constituido casi en su totalidad por madera, la cual, además, era muy vieja, lo que hacía que el proceso de combustión se acelerara. Múltiples fragmentos de madera caían envueltos en llamas, acompañadas de una sustancia negra, gaseosa, que lo sofocaba y le impedía respirar con naturalidad. A su espalda, una viga callo, chamuscándose, envuelta en poderosas llamas, y que, cuando se precipito en el suelo, se partió en dos, bloqueando el camino de regreso. El calor era insoportable y el humo sofocante, pero aun así el valiente joven no se rindió, siguió avanzando hasta que llego al cuarto del que procedían los gritos.


Camilo abrió la puerta de golpe, y, para su sorpresa, el incendio no se había expandido aun hasta allí, cada vez que el fuego intentaba escabullirse dentro, la joven lo apagaba ágilmente. Aun así, los intentos por controlarlos eran inútiles, el techo empezaba a ceder y el fuego a atravesarlo.
La joven, de unos 17 años, de cabellera corta, de color rojo, y hermosos ojos azules tan profundos como el océano, estaba llenando un tarro plástico con agua cuando Camilo atravesó la puerta, sorprendida dio un pequeño brinco al verlo, sus hermosos ojos, llenos de lagrimas, se llenaron de un extraño brillo al verlo, como si sus esperanzas, ya muertas, volvieran a la vida nuevamente.

-Debemos salir de aquí-dijo Camilo mientras cerraba la puerta y volvía a colocar los trozos de tela que impedían que el humo se infiltrara por las hendijas de la puerta- el edificio está muy inestable, en cualquier momento se derrumbara por completo.
-y que propones, genio, como puedes ver, todo está en llamas o destruido. Este lugar es muy antiguo, no posee rutas de escape, ni salidas de emergencias.
-las ventanas-indico Camilo- podemos saltar por allí, un par de huesos rotos no son nada comparados con la muerte.
-¡espera! Si abres la ventana, el oxigeno del exterior se mezclara con el fuego del interior, provocando que se expanda aun mas, además de una pequeña explosión de calor.
-Correré el riesgo, gracias por la advertencia.

La ventana estaba completamente ahumada, con una temperatura muy elevada. Cuando Camilo coloco sus dedos en el pasador, el calor de este provoco que rápidamente los retirara. Apretó los dientes y lo intento de nuevo, ahora soportando el dolor, saco el pasador y de golpe abrió la ventana.

Tal como dijo la chica, al abrirla, el aire frío del exterior se mezclo con el aire caliente del interior. El oxigeno, al entrar en contacto con el fuego, provoco una pequeña llama que salió al exterior y se apago rápidamente. La llama alcanzo a rozar el rostro de Camilo, quien grito por el dolor que esto le provoco. Su rostro había quedado desfigurado en la mejilla derecha, una quemadura, de forma redonda, quedo marcada en su joven rostro.

La chica corrió en su ayuda, dejando de detener el violento fuego que se introducía en la habitación. Tomo un poco de agua y la arrojo al rostro del valiente joven, menguando un poco su dolor.

Camilo le indico que debía saltar, ella miro por la ventana y saco parte de su cuerpo, giro para mirar al joven que había llegado a rescatarla.

-no te preocupes, todo saldrá bien. Después de ti saltare yo.
-gracias por venir…-le dijo mientras se preparaba para saltar- Se incorporo un poco y salto. Llegando al suelo no controlo su propio peso y termino cayendo sobre una de sus piernas, que termino fracturándose debido a la fuerza del impacto. Pero además de eso, estaba bien, había sobrevivido.

Camilo se alistaba para saltar cuando, desde otra habitación, la de al lado, escucho un llanto.
Dudo un segundo, si no salía ahora de allí, tal vez no podría salir nunca…pero no podía tampoco a abandonar a alguien más en ese infierno, dejarlo a su muerte. Descarto cualquier deseo de saltar, de salvar su vida dejando atrás a otras personas, además, esa persona, tal vez, podía ser su amiga, su querida amiga, Josefina. Convenciéndose de ese improbable hecho, aunque las posibilidades eran tan mínimas que la razón y la lógica se lo decían, se hizo el sordo, no escucho sus pensamientos, descarto sus dudas y decidió ir a socorrer a la dama en peligro.

Saco su cabeza por la ventana y le grito a la joven que había alguien más allí, que cuando rescatara a esa persona saldría del lugar. La joven le dijo que saliera de allí, que si quedaba moriría. Pero Camilo le dijo que estaría bien y, ante la decisión del joven, ella solo pudo decirle “No mueras, por favor”

Camilo salió al pasillo nuevamente, el cual, se encontraba en peor estado; múltiples fragmentos de madera, que, aparentemente, había pertenecido al trecho horas atrás, se encontraban pululando por todo el pasillo, envueltos en el rojizo y poderoso fuego, que, vorazmente, lo consumía todo. Avanzo un poco por el hasta llegar a la tercera habitación a la derecha desde la escalera y la siguiente desde donde había salido. Todo estaba cubierto en llamas, el suelo era inestable, llovían cenizas, todo estaba rodeado por un humo gris, su visión era nula y las heridas de su mano y rostro ardían con la intensidad de la madera que estaba a su alrededor. Cuando entro en la habitación, estaba vacía, cubierta en llamas por sectores; corrió hacia las habitaciones, pero por más que busco, no encontró nada. En la última habitación, que, aparentemente, pertenecía a una niña, Sobre una cama en llamas, se encontraba una pequeña muñeca se quemaba lentamente .La muñeca, que representaba a un bebe de escasos meses de vida, emitía un sonido parecido a un llanto, el llanto de un bebe, y, en seguida, se dio cuenta de que eso era lo que había escuchado desde la habitación contigua.
-Vine hasta aquí para salvar una muñeca, ja, que tonto.

Salió al pasillo nuevamente, tan rápido como pudo, avanzo, intentando esquivar las ardientes cenizas que quemaban su piel al más mínimo contacto. Los trozos de madera ardiendo le dificultaban demasiado moverse los escasos metros que separaban la puerta de esa habitación de la habitación donde había salvado a la chicha de cabello flameante. Sin más opciones, decidió subirse encima de uno de los montículos de madera ardiente y saltar al otro lado para así llegar a la puerta de su ruta de escape. Se subió a la madera, sintiendo como la temperatura de su cuerpo se elevaba y las llamas enrojecían su piel y quemaba sus vellos instantáneamente. Más rápido de lo que había previsto, el dolor recorrió completamente la parte baja de su cuerpo, forzándolo a saltar descuidadamente. Cuando la planta de su pie derecho hizo contacto con el débil suelo, este se fragmento y la pierna del joven lo atravesó, quedando atrapada. Múltiples pedazos de madera, algunos pequeños, astillas, y otros más grandes, del tamaño de un lápiz, se incrustaron en la pierna de Camilo, quien grito a causa del insoportable dolor. La pierna atrapada, además, logro atravesar por completo el piso del segundo piso y el techo del primero, quedando expuesta al violento fuego que devoraba el primer piso. Camilo sintió como lenta, pero dolorosamente, su pierna se quemaba, y como ese proceso se hacía cada vez más rápido con la ayuda del pantalón que se empezaba a incendiar. Intento liberarse, desesperado, forcejeaba violentamente, intentando liberar su pierna. Pero cada vez que la jalaba hacia arriba, nuevos fragmentos de madera se incrustaban en ella, y, para colmo, con el pantalón en llamas, se empezaban a incinerar, aumentando su dolor y su agonía. Hizo un último intento, ya casi aceptando su cruel destino. El movimiento fue tan violento, que el montículo de madera ardiente que estaba a su lado se precipito sobre él, cubriendo su pierna izquierda y, algunos pedazos de madera, cayeron en varias partes de su espalda. Aunque sentía un gran dolor, y el miedo y la desesperación era lo único eran las únicas emociones que lo acompañaban en ese momento, removió los fragmentos de madera de su espalda, con sus manos desnudas, y empujo a un lado los pedazos que tenia sobre la pierna. Su espalda, pierna izquierda y manos estaban llenas de dolorosas quemaduras, su pierna derecha, que era la parte de su cuerpo que estaba en peor estado, tenia pedazos de tela incrustados sobre la chamuscada carne, intensificando el dolor. Podía sentir como el líquido de la vida, la preciada sangre, brotaba por algunas de las heridas provocadas por los pedazos de madera que tenia incrustados por toda la pierna. Para su sorpresa, cuando había perdido todas las esperanzas de salir con vida de ese horrible lugar, el suelo empezó a temblar, a contorsionarse, a subir y bajar, ayudándolo a liberarse. Trabajosamente, se puso de pie, su pierna derecha había quedado en muy mal estado. La carne del muslo se había quemado completamente, exponiendo el hueso y músculos interiores, sangraba por varias heridas y el pantalón seguía encendido, lo apago con sus manos, ya no le importaba el dolor, las quemaduras ya daban igual, lo único que quedaba en el desgraciado cuerpo, un instinto básico, animal, el deseo de vivir, la supervivencia .
Empezó a cojear, acercándose lentamente a la puerta que simbolizaba su ruta de escape, mientras avanzaba torpemente, y con mucha dificultad a causa de las contorsiones que daba el suelo, se arrepintió de haberse quedado allí, de intentar ser el héroe. Los héroes siempre caen- pensó- es una realidad inevitable. Y él, estaba a punto de pasar a la historia como un héroe, como un héroe más que había muerto en acción.

Avanzo un par de metros, tambaleante, el suelo se desplomaba a su alrededor, no conseguiría llegar, no podría llegar, los pocos metros que lo separaban de su destino aparentaban ser kilómetros para él, podía verse a si mismo cayendo por un vacio flameante, consumido por las llamas, muerto entre un mar rojizo, un despiadado y cruel océano de cenizas y fuego.
Consiguió, de alguna manera, entrar a la habitación instantes antes de que el suelo del pasillo se desplomara por completo. Una gran llamarada se alzo, quemando parte de su espalda y lanzándolo al suelo. Ya sin fuerzas para levantarse, Camilo, aun aferrándose a la escasa vida que le quedaba, se arrastro por el caliente suelo, llorando, sufriendo, negándose a aceptar su inminente fin. .Mientras se arrastraba hacia la ventana, una infinidad de pequeñas piezas de madera astillada caían del techo en llamas de la habitación, algunas de estas, se incrustaron en su espalda, piernas y brazos. Rodeado por las llamas que cubrían todo en la habitación, todo su cuerpo empezó a arder lentamente. Sintió como hervía su sangre, como las pequeñas piezas de madera que tenia incrustadas se incendiaban aun más. De alguna manera, sobrehumana, consiguió llegar a la ventana, la miro, con ojos sin brillo, levanto su mano, toco la cálida pared, se aferro con fuerza ella y, temblado, se puso de pie lentamente. Las piernas le temblaban, mantenerse de pie era un esfuerzo que iba más allá de lo que la fuerza de su cuerpo le permitía, se dio cuenta de que su pantalón se había vuelto a encender, y de que ya no sentía dolor en la parte baja de su cuerpo, es más, se dio cuenta de que ya no sentía las piernas, de que, ponerse de pie, fue, tal vez, el último movimiento que estas pudieron lograr. Comenzó a caer, pero, desesperado, terco, testarudo, se agarro de la ardiente ventana, y, afuera de ella, más allá de ese infierno vio algo que lo hizo sentirse orgulloso de quién era y de lo que había conseguido esa tarde, vio un grupo de socorristas brindándole primeros auxilios a la chica a quien, minutos atrás, había conseguido rescatar. La chica, cubierta por una manta, mantenía su mirada fija en un punto en particular, en esa ventana por la que había saltado, esperando, pacientemente, con esperanzas que iban más allá de las que cualquier otra persona hubiera tenido en esa situación, solo esperaba, a su héroe, quien había luchado contra un mundo en llamas para rescatarla, y quien, ahora, con una débil sonrisa en su rostro, estaba en esa misma ventana, mirándola. La chica grito palabras que Camilo jamás escucho, lucho por ponerse de pie, pero los hombres que la socorrían no la dejaron, y, sin poder hacer nada, observo como una estela de fuego cubrió por completo el lugar donde su héroe personal se encontraba, quien desapareció entre la nube de fuego que termino con su existencia…

Continuara…







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Re: Gantzters, cap 6, un día especial.

Mensaje por Hime Shise el Jue Mar 31, 2011 10:17 pm

termineee... fue largo yyy moriiii salvando un gatito y choke un hermoso auto u.u
una pregunta kuro o.o si iva pa ksa d gerko y marko ustedes supuestamnete taban en otro lado o era q = los dejan irc a sus ksas? .-.

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Re: Gantzters, cap 6, un día especial.

Mensaje por rizu el Vie Abr 01, 2011 1:26 am

[Esta estupidez me borró el otro mensaje que te había escrito -_______-!, trataré de escribirlo de nuevo pero ahora con un poco de rabia -w- aquí va:]

*^*! Me encanta como escribes, lindo. Me haces sentir nerviosa y casi el calor del enorme incendio ><!
Me gustó mucho este capítulo, porque es muy largo y se que lo pasas bien escribiendo ^^
Pensar que todo esto se desencadenó por un pequeño gatito, que buscaba su casita (?)
Una pregunta: ¿Sobrevivió el niño que intentó rescatar Yusu? .w.

Bye

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Re: Gantzters, cap 6, un día especial.

Mensaje por kuro el Vie Abr 01, 2011 2:07 am

Que latita que se borrara tu comentario amor u////u

contestando sus preguntas Very Happy!
shise, aunque ya te respondí por msn, igual te respondo por aquí por si alguien más tiene la misma duda.
cuando se termina cada misión, a los participantes que sobreviven se les permite volver a sus vidas normales, hasta que llegue el momento de otra misión, momento en el cual serán convocados nuevamente a la habitación de la esfera negra. al final del capitulo anterior, los personajes salieron de la habitación y fueron a sus respectivos hogares.

Amorsito:

tendrás que esperar al próximo capitulo para saber eso. No spoilers Very Happy!

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Re: Gantzters, cap 6, un día especial.

Mensaje por rizu el Vie Abr 01, 2011 2:44 am

>.<! puchas ! yo quería saber u.u!
quizás te pueda sacar información con alguna técnica secreta Cool

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Re: Gantzters, cap 6, un día especial.

Mensaje por Zenki el Vie Abr 01, 2011 3:57 am

una muerte dolorosa para mi mujer :c!!...no importa, a todos nos dolio xD!!!

ta muy bueno bueno bueno bueno bueno *3*!!!

quiero el siguente ahora >=(
xD

gracias por el aporte *-*
saludos.

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Re: Gantzters, cap 6, un día especial.

Mensaje por Marko el Mar Abr 05, 2011 6:42 pm

waaaaw *-*!! cago el yusu! XDDD

Bienvenidos Cool!

Me pone nervioso kuro D: XD pero ta rekete weno *-*!

Esperare ansioso el siguiente :Z

Saludos

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Re: Gantzters, cap 6, un día especial.

Mensaje por Hime Shise el Miér Abr 06, 2011 5:44 am

quiero el sigiente!!! >=(

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Re: Gantzters, cap 6, un día especial.

Mensaje por Doo Joon el Lun Abr 11, 2011 2:08 am

hasta para morir soy tan matematico
XDDDDDDD

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Re: Gantzters, cap 6, un día especial.

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