Gantzters, cap 8. bajo la luz de la luna.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Gantzters, cap 8. bajo la luz de la luna.

Mensaje por kuro el Sáb Jul 16, 2011 1:56 am

Bajo la luz de la luna.

Una gigantesca nube baño lentamente con la negrura de la oscuridad la luna; la luz que cubría el bosque empezó a ser devorada por la triunfante oscuridad que, poco a poco, era reducida a pequeñas motas blancas que se escurrían como peces en un riachuelo en la lúgubre oscuridad que lo engullía todo, lenta, sardónicamente, triunfante.

Un círculo de luz, del tamaño de un círculo central de un estadio de futbol, mantenía iluminada el área donde nos encontrábamos; sin embargo, con cada segundo que pasaba, esta se iba haciendo más pequeña, más ínfima. Retrocedimos, nos apilamos, nos pegamos tanto que el espacio que dividía cada tembloroso cuerpo era casi imperceptible; se sentía la tensión en el aire, el miedo, la angustia, nos aferrábamos a la escasa luz que nos iba abandonado cada vez más, huyendo de la oscuridad, temiendo lo que se encontraba en ella, quien, con una sonrisa triunfante en sus sanguinarios labios, con un brillo asesino en sus ojos carmesí, se mantenía escondido, mientras disfrutaba de la orquesta de sonidos de terror proveniente del grupo de personas que se serian, dentro de un par de minutos, su cena.

Sollozos, pequeños gemidos, provenían del niño, quien, aferrado con todas sus fuerzas a Beatriz, decía, con voz débil y llena de miedo, que quería ir a su casa, con su mamá, quería dormir, abrazando su osito marrón, Charlie, para que lo protegiera toda la noche. La mujer, quien tenía sus manos cubriendo su distorsionado rostro, intentando contener el sollozo, el grito de terror que quería escapar de sus entrañas. Temblábamos, todos temblábamos, temerosos, la intensidad del momento, la sed de sangre, nublaban nuestro juicio. Escapa! Corre! Huye! Gritaba nuestro cerebro, nuestro instinto de supervivencia, ese instinto que sientes cuando te encuentras frente a frente contra el despiadado cegador de la vida, sabiendo que vas a morir, que vas a dejar de existir. Sin embargo, también ese otro instinto que nos decía “mantente en la luz” “allí tienes una oportunidad” “no puedes defenderte de aquello que no puedes ver”

Un sinfín de pequeños ojos, amarillos, infernales, iluminaron la oscuridad, nos observaban, como cazadores furtivos, esperando el momento propicio para lanzarse sobre su desvalida presa; algunos se movían, otros parpadeaban lentamente, como queriendo no perder un solo detalle de ese sabroso instante en el que la presa, la temerosa presa, se quiebra emocionalmente. Otro eran, simplemente, ojos curiosos, que miraban solo por diversión mientras la luz se hacía cada vez más pequeña.

-Manténgase en la luz, no salgan de ella – Dijo Marko, con voz temblorosa,- manténgase juntos.
-es imposible – sollozo la mujer, entre pequeños gemidos de angustia- vamos a morir, TODOS VAMOS A MORIR!
-cálmense, aun tendremos luz por unos minutos- les dije, con aparente calma- debemos encontrarle mientras aun podemos, solo así tendremos una oportunidad…

Un rugido, un escalofriante sonido, frio, asqueroso, desgarrador, nos hizo retorcernos de miedo; era el sonido de la muerte, de la mismísima muerte, que se acercaba lentamente a nosotros.
El circulo de luz estaba casi sobre nosotros, la luz era cegada lentamente, la oscuridad se acercaba, apremiante, mientras Él, la muerte, sonreía, eufóricamente, asquerosamente, disfrutando su futuro triunfo. La oscuridad consumió la pierna derecha de Gerko, El brazo izquierdo de Beatriz, la espalda de la mujer y la espalda de uno de los bomberos; siguió avanzado, abrazando lentamente cada centímetro de la carne de nuestros cuerpos; un escalofrió recorrió nuestra anatomía cuando un grito aterrador corrompió la poca conciencia que nos quedaba. Él grito, burlesco, que profetizaba nuestro inminente fin se escucho por todo el bosque mientras la oscuridad seguía devorándonos.

Cuando el cuerpo de la mujer fue completamente cubierto por la noche, ella tembló, se retorció, su rostro se distorsiono aun más, el terror recorría su cuerpo, su respiración era agitada, como si hubiera corrido una maratón, sus ojos estaban completamente abiertos, mirando sin mirar, las venas de sus brazos se hincharon al incrementarse su presión sanguínea, su cuerpo temblaba, como si estuviera expuesta al cruel frio de una noche de invierno sin protección alguna. Dentro de ella, todo se hacía pedazos, rápidamente, el límite entre la cordura y la insanidad se quebraba, sus sentidos se apagaban, su mente se consumía por una sola emoción, en su cuerpo un solo carácter, una palabra, se apoderaba fulminante de todo sentido, Miedo. En un instante, que aparento ser una eternidad, la mujer hecho su cabeza hacia atrás, sus manos hacia los lados, su boca se abrió más allá de los límites de su elasticidad, y expulso todo el oxigeno que contenían sus agitados pulmones en la forma de un alarido de terror.

La mujer grito, haciéndonos saltar en nuestro sitio, sumiéndonos aun más en el trance de terror en el que nos encontrábamos, solo la vimos correr, huir hacia la oscuridad, con su cara desfigurada, sus ojos desorbitados y su saliva recorriendo su garganta y quedando impregnada en el aire de la fría noche mientras se alejaba despavorida y desaparecía entre los majestuosos arboles.

-Maldición! – Vocifero Marko – antes de que uno de los bomberos sucumbiera ante el terrífico momento, agitando sus manos hacia delante, como si quisiera atrapar algo que se mantenía oculto en la oscuridad, el hombre empezó correr hacia el lugar donde se encontraban los amarillentos ojos que se movían en una terrible danza de luces intermitentes. Lanzo un manotazo, golpeando el frio el aire y la húmeda maleza del bosque, donde se mantenían ocultos los cuerpos amorfos de las horripilantes criaturas que danzaban en la oscuridad. Una de ellas se abalanzo sobre él, haciéndolo trastabillar y caer al suelo, de espaldas, mientras un goteo húmedo, viscoso, empapaba su rostro; una sustancia oscura, que despedía un olor asqueroso, a podredumbre, a muerte y descomposición, se deslizaba por la mejilla del hombre. La horripilante criatura lo miraba sin mirarlo; el hombre estaba paralizado por el terror; la criatura acercaba su rostro lentamente; el hombre abrió sus ojos de par en par; unos dientes blancos brillaban en la oscuridad, sus pálidos labios, manchados con sangre seca y piel en descomposición estaban a escasos milímetros de saborear la vida que le faltaba a la horripilante bestia.

Él asesino gruño, el sonido fue húmedo, gutural, sin vida, su mandíbula se abrió, pequeños pedazos de carne podrida cayeron en el rostro del bombero, quien se estremeció ante el horror que se acercaba; un hilo de sangre negra acaricio la mejilla del hombre antes de que los impacientes dientes se lanzaran sobre la cálida carne del asustado hombre. El frio metal de una de las armas golpeo la putrefacta carne del rostro de la “cosa”, los ligamentos que unen la cerne con los huesos empezaron a ceder como una cuerda hecha por pequeños filamentos mientras la sangre empezaba a brotar a borbotones hasta convertirse en un chorro de sangre negra que cubrió el cuerpo del paralizado bombero. La cabeza de la bestia rodo por el suelo al ser separada de su cuerpo por el golpe que le propino Gerko con la culata del arma. El cuerpo sin vida se desplomo, temblando violentamente sobre el bombero. Un sinfín de alaridos se alzo, las enfurecidas criaturas gritaban ante la pérdida de uno de ellos, se lamentaban con sus asquerosos gruñidos y rugían con furia ante el deseo de probar la carne de sus víctimas. Empezaron a acercarse, lentamente. La nube que cubría la luna empezó a ser acuchillada por pequeños rayos de luz, que, lentamente, se iban incrementando más y más, colocando fin a la oscuridad total que cubría el bosque. Gerko tomo al hombre por sus brazos y lo jalo con fuerza, el cuerpo de la criatura sin vida golpeo el húmedo suelo, produciendo un sonido seco. Marko y yo nos acercamos para ayudar a Gerko mientras las criaturas se acercaban y la luz bañaba parcialmente el bosque. La fina capa de niebla que cubría el suelo del bosque se empezaba a alzar más, generando un aspecto aun más lúgubre. La luz de la luna, que ahora brillaba en toda su intensidad, golpeo los horribles rostros de desdichadas criaturas. Eran alrededor de 17, tal vez 20, resultaba imposible saberlo a ciencia cierta, estaban vestidos con atavíos comunes, eran personas, como nosotros, o tal vez no como nosotros, pero personas al fin y al cabo, carentes de aquello que nos define como seres vivos, sus ropas estaban rasgadas, manchadas con sangre; algunas partes de sus cuerpos estaban destrozadas, una mujer, de unos 30 o 35 años, tenía una horrible herida en su cuello, la carne de esta estaba en estado necrótico, con pedazos de piel colgando, secos, bailando al ritmo del viento; al lado de ella estaba lo que aparentaba ser un hombre en sus cuarenta, le faltaba un brazo, que había sido extirpado, bruscamente, a la altura del codo. Su rostro estaba desfigurado, carcomido, lleno de sangre seca y carne podrida pegada en el. También había un infante, con un agujero en sus estomago, sus viseras colgando, moviéndose arriba y abajo con cada movimiento del niño. Todos emitían el mismo sonido húmedo y gutural, todos caminaban como si sus cuerpos pesaran demasiado, casi arrastrando sus piernas, todos carecían de vida, estaban muertos, pero, ¿Cómo era posible que estuvieran en frente de nosotros, caminando, atacándonos? Detrás de ella, una sombra, tan oscura como la noche, de características diferentes a la de una persona, o, al menos, a las de una persona normal, observaba la situación tranquilamente. Al darse cuenta de que notamos su presencia, se escondió entre los arbustos a gran velocidad. ¿Qué era esa criatura? Fue la pregunta que posiblemente surco, en un ínfimo instante, la mente de todos los que lo vimos.

Un joven vestido como rapero, con una herida en su pierna izquierda, que daba la impresión de que le habían arrancado la carne a la fuerza, extendió una temblorosa mano en nuestra dirección antes de abalanzarse sobre Gerko; Josefina, actuando por reflejo, desenvaino su espada lazando un corte vertical que lanzo volando por el cielo la desmembrada mano que intento atrapar a Gerko. La criatura gruño al tiempo que Marko le propinaba una patada en el abdomen, lanzándolo hacia atrás, hacia el grupo de putrefactos seres, impactando sobre varios de ellos que cayeron de bruces contra el suelo. Tres de ellos se apresuraron en acortar la distancia que los separaba de sus futuras víctimas; el niño se escondió en los brazos de Beatriz mientras pedía a gritos que se alejaran aquellas cosas. Levante mi arma, apunte contra una de ellas y apreté el gatillo; Marko hizo lo mismo contra otra de las criaturas que se acercaban. Josefina, por su parte, rebano a el tercero reiteradas veces, cortando el cuerpo del zombi. Pero a pesar de nuestro ataque, inesperadamente, las criaturas siguieron avanzando.
-¡Maldición, las armas no surten efecto inmediatamente!- grite – debemos detenerlos!
- cortarlos tampoco los detiene- espeto Jose.
Uno de los zombis se lanzo frenéticamente contra Marko, quien lo golpeo en el rostro con su arma, lanzándolo contra el suelo. Segundos después, el torso de este se hincho y una masa de sangre, carne y huesos salió despedida por la explosión que produjo el impacto del arma. El segundo zombi, al que yo había disparado, se lanzo contra mí, pero segundos antes de alcanzarme, su brazo, antebrazo y parte de su pecho se hincharon y explotaron en cuestión de segundos, manchando mi traje con su asquerosa sangre.
La hoja de la espada de Josefina corto el frio cielo nocturno antes de cortar nuevamente la carne podrida del zombi que se seguía acercando a ella. Pequeños chorros de sangre brotaban de los 3 cortes en el pecho y abdomen mientras este acortaba la distancia, haciendo caso omiso a sus heridas hasta que ese cuarto y desesperado ataque lo obligo a desplomarse en el suelo. La pierna que Jose le cortó al zombi seguía erguida en el lugar donde se encontraba antes de que la espada cortara limpiamente la carne y los huesos que la unían al resto de la pierna del no-muerto. Había sangre por todos lados, entrañas, carne en descomposición y zombis, muchos zombis, seguían apareciendo de todas partes, caminando tambaleantes entre la niebla en dirección hacia nosotros.
- Debemos irnos de aquí, buscar un lugar más seguro- dijo Jose mientras enterraba sin piedad la espada en la cabeza del zombi que se arrastraba hacia ella. Saco la espada, con fuerza, dejando un hilo de sangre que unió, como un puente, la punta de la espada y la cabeza del cadáver.
- intentemos salir del bosque, para tener mejor visibilidad- sugerí - mientras remataba al zombi al que había desmembrado anteriormente y que se había vuelto a poner de pie.
Empezamos a abrimos paso a través de los cadáveres andantes, Álvaro, Gerko, Marko y yo hacíamos estallar las cabezas de las criaturas con nuestras armas, manteniendo una distancia prudente, mientras Josefina y Sara cortaban los miembros de los imprudentes desafortunados que se acercaban demasiado. El escenario se había transformado en una película de terror de clase B; el suelo estaba lleno de cadáveres desmembrados, sin brazos, sin cabezas, retorciéndose en el suelo. La sangre viscosa, negra, pintaba lo que antes eran hermosas flores, verde pasto, maleza, pedazos de materia gris, carne, intestinos, trozos de hueso, quedaban esparcidos por el suelo cuando un zombi explotaba al ser impactado por las armas de Gantz. Cada vez eran menos zombis, pero aun así, seguíamos avanzando, intentando salir de ese oscuro y frio lugar. Beatriz, que llevaba al niño en sus brazos mientras mantenía nuestro ritmo, observo, de reojo, que unos metros adelante se abría un claro, un verde claro, y más allá, una meseta. Corrimos con todas nuestras fuerzas mientras nuevas criaturas aparecían de la espesa niebla. Cuando llegamos al claro, todas nuestras esperanzas se vieron destruidas, el destino se reía cruelmente de nosotros, quienes, sin aliento, vimos una grotesca imagen bañada por la luz de la luna.
El rojo carmesí de la vida escapaba de los amplios labios de esa cosa, en su mano derecha, con sus garras incrustadas en la carne, sostenía el cuerpo sin vida de la mujer que tiempo atrás salió huyendo despavorida; nos miro, con sus calculadores ojos rojos, en su rostro se dibujo una sonrisa maléfica que dejo al descubierto sus poderosos colmillos, levanto su mano derecha y, tras tomar un poco de impulso, lanzo el cuerpo de la fémina en nuestra dirección…

Continuara…

_________________

kuro
Gun Shooter
Gun Shooter

Mensajes : 277
Fecha de inscripción : 04/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Gantzters, cap 8. bajo la luz de la luna.

Mensaje por rizu el Sáb Jul 16, 2011 3:07 am

Me gustó mucho el capitulo amor ^^
Ojalá ahora que estas de vacaciones ESCRIBAS MÁS e_e y te POSTEEN MÁS e_e!
Me gustó ayudarle a escribirlo, señor conocedor de las palabras ^^. Creo que merezco parte del crédito (?)
Te amo, ojalá tomes en cuenta mis recomendaciones para próximos capítulos ewe! te amo *3*
[dónde esta el gatito!!! ;A;!]

rizu
Driver
Driver

Mensajes : 84
Fecha de inscripción : 19/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Gantzters, cap 8. bajo la luz de la luna.

Mensaje por kuro el Sáb Jul 16, 2011 3:17 am

Si, me ayudes, pero me distrajiste mucho más òwó gatita pesada.

y si, escribiré más seguido. posiblemente escriba 1 o 2 capítulos más ahora en las vacaciones :B y si, le vas a aplastar la cabeza a alguien -w- Very Happy

me alegra que que te gustara el capitulo. ^w^ ojala lo ea alguien más.

_________________

kuro
Gun Shooter
Gun Shooter

Mensajes : 277
Fecha de inscripción : 04/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Gantzters, cap 8. bajo la luz de la luna.

Mensaje por Hime Shise el Sáb Jul 16, 2011 9:32 am

"Debemos irnos de aquí, buscar un lugar más seguro- dijo Jose mientras enterraba sin piedad la espada en la cabeza del zombi que se arrastraba hacia ella. Saco la espada, con fuerza, dejando un hilo de sangre que unió, como un puente, la punta de la espada y la cabeza del cadáver. "

ame esa parte! y q mejor dicho AME EL CAPITULOO omg kuro esta la raja!! tienes q segir escribiendo!!! =) yo tmb escribire de lo mio kajajajaj xD

Hime Shise
Admin
Admin

Mensajes : 327
Fecha de inscripción : 26/01/2011
Edad : 26
Localización : detras.. de ... ti!!!

Ver perfil de usuario http://facebook.com/Hime.Shise

Volver arriba Ir abajo

Re: Gantzters, cap 8. bajo la luz de la luna.

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 8:39 am


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.