el mito de las cavernas (platon)

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el mito de las cavernas (platon)

Mensaje por kuro el Dom Feb 27, 2011 9:44 pm

En el libro VII de La República de Platón, se extrae esta parábola milenaria de vastas y profundas significaciones, llamada ell mito de la caverna.

El relato nos traslada a una caverna (parecida a una sala de cine actual), donde viven numerosos hombres encadenados a sus asientos y frente a un muro que hace las veces de pantalla. Desde atrás les llega un haz de luz que es atravesado constantemente por seres que portan los más diversos objetos, animados e inanimados, lo que hace que sus nítidas sombras se reflejen en la pantalla; además, estos portadores pasan, unos callados y otros conversando entre ellos.



Pero ¿qué pasaría si uno de los espectadores lograra romper sus ataduras y se diera la vuelta? En un principio, al contemplar directamente los objetos y quienes los portan, se desconcertaría y los juzgaría más engañosos que las habituales sombras y ecos. Pero si su audacia u otro móvil lo arrastrara al mundo exterior, desde donde se filtra el foco luminoso que lo desconcierta y ciega, clamaría para que lo devuelvan a la caverna, en donde él puede ver y oír.

Platón dice entonces que este hombre enloquecería si no se acostumbra poco a poco a la luz y a los objetos exteriores; al fin llegará a la conclusión de que la luz del Sol es la causa indirecta de las ilusiones que percibía en la caverna y descubrirá que aquellas no eran más que sombras y ecos. Este conocimiento le tornará profundamente dichosos y ya no querrá volver a su esclavitud.

Pero si el mismo hombre, por amor a sus semejantes, decidiese volver, al principio poco o nada distinguiría en esas penumbras; sus ojos, acostumbrados a la pura luz, tendrían que readaptarse. Luego, explicaría a sus compañeros lo engañados que están al tomar las sombras y los ecos por seres reales y por voces, provocando así sus carcajadas. Más aún: los encadenados, creyéndolo loco, tratarían en lo posible de castigarlo por tales supuestas burlas.

En el citado libro, Sócrates explica a Glaucón que el liberado es aquel que por sus elevadas aspiraciones, inteligencia y audacia personal, ha llegado a la Realidad, a la conciencia despierta, y que además de Filósofo ha decidido ser Político en bien de sus semejantes, aunque la gente embrutecida desprecie la libertad, besando sus oprobiosas cadenas.

Desde el principio de su cautiverio, cada uno de los presos registró sus experiencias, tomando las sombras por realidades y los ecos por palabras emitidas por las mismas sombras, ya que la máquina de engaños, hábilmente montada, y sus propias cadenas, no les permitieron más que ese único camino hacia el error, aunque aparentemente tenían libertad para elegir. Más tarde, los falsamente generosos amos del recinto, que decían administrarlo en nombre de todos, invitaron, e incluso forzaron, a cada encadenado a elevar su voz y a intercambiar opiniones con los demás, diciéndoles que así les dejaban plena libertad para opinar y para elegir como jefe y guía al que quisieran de entre ellos.

Pero, ¿qué libertad era ésa, si ya estaba previamente condicionada a la esclavitud y al error?

Periódicamente, un preso u otro dirigía las resoluciones de todos. Pero estas cabezas visibles nunca fueron las de los verdaderos jefes, los cuales montaron la máquina para su conveniencia egoísta e inhumana, aprovechando la caverna. Detrás de bastidores, éstos siguen riéndose de los estériles esfuerzos de los presos y de sus parodias de libertad.

Si desean leer la historia escrita por platon, aquí se las dejo:

Spoiler:
Textos de Platón

El mito de la caverna (República, VII)


El libro VII de la República comienza con la exposición del conocido mito de la caverna, que utiliza Platón como explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento, según la teoría explicada al final del libro VI.
El mito de la caverna

I - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

- Ya lo veo-dijo.

- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.

- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!

- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?

- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?

- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?

- ¿Qué otra cosa van a ver?

- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?

- Forzosamente.

- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?

- No, ¡por Zeus!- dijo.

- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.

- Es enteramente forzoso-dijo.

- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

- Mucho más-dijo.

II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?

- Así es -dijo.

- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?

- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.

- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.

- ¿Cómo no?

- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar.

- Necesariamente -dijo.

- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.

- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.

- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?

- Efectivamente.

- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?

- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.

- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?

- Ciertamente -dijo.

- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.

- Claro que sí -dijo.

III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del. sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la. región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.

- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.
Según la versión de J.M. Pabón y M. Fernández Galiano, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1981 (3ª edición)

Un video acerca del mito de las cavernas.


saludos.

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Re: el mito de las cavernas (platon)

Mensaje por Hime Shise el Lun Feb 28, 2011 3:48 am

CTM SABIA Q LO AVIA LEIDO ANTES! xD me encanta! =)

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Re: el mito de las cavernas (platon)

Mensaje por kueck el Mar Mayo 03, 2011 2:23 am

es la segunda vez k me paso por este post.. y sigo pensando k es la raja XDDD

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Re: el mito de las cavernas (platon)

Mensaje por anto789 el Sáb Mayo 07, 2011 6:00 pm

Yo tuve una prueba de esto en abril xd

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Re: el mito de las cavernas (platon)

Mensaje por kueck el Vie Jul 08, 2011 4:59 am

uhhhy pase denuevo, post ql bkn XDD

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